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    "La Transición en Toledo (1973 - 1983). Imágenes para el recuerdo"

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    "Azahares de Granada de Jordi Verdaguer Vila-Sivill"

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El Ateneo Científico y Literario de Toledo se ha propuesto, entre otras actividades culturales, editar un boletín informativo y una revista, con carácter periódico. El boletín tendrá por misión expresar las noticias que genere el Ateneo; reseñar los últimos libros que sean interesantes para Toledo y su provincia, expresar opiniones y críticas sobre hechos, actos y realizaciones que se lleven a cabo en la ciudad y cualquier otra actividad de tipo cultural que se genere en la capital y pueblos de la provincia. La revista recogerá aquellos artículos procedentes de investigaciones particulares (historiadores, científicos, artistas…) que se crea tienen la suficiente entidad, con carácter divulgativo.

 

¿Por qué se han escogido estos nombres para ambas publicaciones? MIRADERO, según la Real Academia Española de la Lengua, es “Lugar desde el que se contempla un panorama amplio, hermoso, etc.”. En Toledo El Miradero, además de ser una palabra típicamente toledana, pues lo normal es que en los demás lugares se denomine “Mirador”, es un lugar entrañable para todos los que ya hemos cumplido los cincuenta años. Es el balcón de la ciudad a su vega y entrada norte –panorama amplio y hermoso–, a la vez que una lugar de paseo y expansión primaveral y veraniego a última hora de la tarde, cuando, prácticamente, no había otra diversión en esta provinciana y pacata ciudad.

 

Fue creado en el último tercio del siglo XVI, reinando Felipe II, por su corregidor don Juan Gutiérrez Tello. Posteriormente fue reformado por el cardenal Lorenzana. Otra remodelación se llevó a cabo a finales del siglo decimonono, con la que ganó terreno, se le arboló y ajardinó. El penúltimo cambio de estructura se realizó en 1973 para construir una galería comercial subterránea, en la que además se incluían multitud de bares y discotecas que cambiaron el concepto que la ciudad tenía de “su Miradero” y desapareció el lugar que antes era de encuentro, familiar y juvenil, para pasar a ser un área de esparcimiento nocturno poco apropiado para el esparcimiento natural y sencillo, convirtiéndose en zona peligrosa y marginal. En 2002 se demolió todo lo anterior para dar comienzo a las obras del Palacio de Congresos. Hará un año que la remodelación de Rafael Moneo ha presentado un nuevo Miradero. Ya no es el paseo de los toledanos (tampoco es necesario porque los hábitos han cambiado), pero sí sigue siendo el “mirador” desde el que los turistas (y algún que otro nativo) contemplan el panorama espléndido que desde él se divisa: la vega del Tajo, el arrabal de la ciudad y su entrada norte.

 

Mirar es echar la vista alrededor para contemplar lo que se nos ofrece; observar lo que otros hacen; atender lo que los demás tienen que decir, exponer, enseñar, para aprender de ellos; inquirir para informarse. Todo eso es lo que pretende el boletín que el Ateneo pone en vuestras manos de manera gratuita: presentar ante los toledanos lo que desea y ambiciona, sus proyectos, sus realidades, a la vez que dar a conocer las nuevas publicaciones (libros, revistas…) que se vayan editando, así como noticias culturales referentes a la ciudad y su provincia.

 

Publicación Boletín Científico y Literario “El Miradero”

 

Portada Alfonsi N_1ALFONSÍ es el nombre de la revista periódica. Hace alusión al rey nacido en Toledo, Alfonso X el Sabio, al sistema consonántico del castellano medieval que institucionalizó este monarca y a todo el mundo cultural que le rodeó. Hijo de Fernando III, fue rey de Castilla y León (1252-1284) y durante su reinado se llevó a cabo un importantísimo impulso cultural, el mayor de la Edad Media en la Península Ibérica, configurando un sistema lingüístico propio y personal, elevando el castellano a una altura desconocida hasta entonces, colocándole en un primer plano y afianzando esta lengua como soporte escrito y cultural, por delante del latín, que hasta el momento era la lengua culta escrita. En verdad, el impulso del castellano y su consolidación se debe a que el monarca le designó como lengua oficial, algo que ya había dado comienzo en el reinado de su padre.

 

Impulsará y desarrollará la conocida con el nombre de “Escuela de Traductores de Toledo”, donde consiguió hacer una realidad la convivencia entre cristianos, judíos y musulmanes, y aprovechó de manera ejemplar la cultura que estos últimos atesoraban para recopilar y legar a la posterioridad todo el conocer de su tiempo en medicina, historia, derecho, astronomía… Su importancia estriba en la concepción que tuvo de reunir “el saber” que hasta el momento se tenía, obteniendo los conocimientos de las fuentes originales o de traducciones directas, esencialmente árabes, hebreas y griegas. Para esta ingente labor logró reunir una serie de sabios especialistas en diferentes lenguas que, coordinándose, llevaron a cabo las diferentes misiones que el monarca les encargaba: traducción o creación. La novedad residía en que las obras se traducían directamente del griego, hebreo o árabe al castellano, sin pasar por el latín, lo que venía a significar la importancia que el rey concedía a esta lengua, y su reconocimiento de que ya era la lengua de uso común entre la población, mientras que la que hasta el momento había sido la lengua culta por excelencia, quedaba relegada a ámbitos exclusivamente religiosos.

 

La labor del monarca no se circunscribía a ordenar la realización de un determinado libro, ni siquiera a determinar la materia, sino que participaba en su concepción, composición y daba su parecer en aquello que había que rectificar o enmendar. De ahí le viene el sobrenombre de “el Sabio”, porque verdaderamente era un hombre erudito y lo demostró con su quehacer cultural, algo verdaderamente no habitual en su época.

 

Con el nombre “Alfonsí” queremos rendir homenaje al monarca castellano, nacido en Toledo, personaje vinculado a la cultura, especialmente a la escrita, y abrir el Ateneo a las otras culturas que hicieron grande a esta ciudad: la islámica y la hebrea, a las que tendemos la mano y de las que esperamos colaboración y ayuda.

                                                                       Ángel Santos Vaquero

Publicación revista “Alfonsí”